Más y mejores cosas raras

La primera temporada de Stranger Things se convirtió en una de las series más admiradas y seguidas del 2016. Netflix ahondaba en la nostalgia ochentera contruyendo una historia alrededor del homenaje y con la vista puesta en las entrañables aventuras de la factoría Amblin. Con la elección del reparto como su mayor logro, esa primera entrega me dejó una sensación agridulce. Me gustaba lo que veía, pero también me aburría un poco. Debajo de todo el aparataje sentimental y de las continuas referencias a los mitos ochenteros, no lograba ver más que una narrativa muy básica y repetitiva, organizada en torno a tres líneas argumentales (niños-adolescentes-adultos) que bien podían haber sido una sola.

La segunda tanda de capítulos necesitaba, por un lado, mantener y renovar el cariño de un público ya entregado y, por la parte que me toca, mejorar la visión que me había dejado aquellos ocho primeros capítulos. Por lo que a mi respecta, lo consigue con solvencia. Esta segunda temporada es, como dicen sus creadores, mucho más grande, pero también más abierta y compleja, más cercana. Si durante la primera entrega todos los personajes miraban hacia un mismo punto desde lugares diferentes, ahora vemos distintas motivaciones, tramas paralelas o divergentes, motivaciones contrapuestas o complementarias, por encima de todo un universo que ya aprendimos a amar el año pasado (el abanico de actores jóvenes sigue siendo lo mejor de la serie) y que ahora resulta más orgánico, menos atenazado por su propia narrativa. Stranger Things es ahora un lugar vivo, habitado por gente muy querida a la que le pasan cosas raras, y no un correcalles repleto de pósters y peinados que estuvieron de moda hace 30 años.

Es cierto que durante los primeros capítulos volvemos a ver esa misma estructura básica de niños, adolescentes y adultos lanzados por separado hacia un mismo destino, pero conforme pasan los capítulos el asunto cobra un tono distinto. Las nuevas incorporaciones (una niña, un adolescente y un adulto, para no desequilibrar la cosa) resultan irregulares, pero cumplen su cometido y dejan espacio para seguir desarrollando ciertas tramas durante las próximas temporadas. Volvemos a ver a una Winona Ryder desquiciada pintarrajeando paredes y a ese personaje/esbozo que es la niña Eleven, una suerte de superhéroe bizco al que hay que entregar con cuentagotas para que no de al traste con cualquier conflicto gracias a su excesivo poder. Pero, más allá de sus ya conocidos tics, lo que vemos en esta nueva Stranger Things es más y mejor, y supone el triunfo de un pequeño universo que nos resulta muy familiar y que, en el futuro, tendrá que seguir ampliando y enriqueciendo sus límites para poder seguir siendo tan amigable.

Filmaffinity: 7.7
IMDb: 9.0

Anuncios

Lo Mejor del 2016 (Bonus Track)

Menand-War-Peace-1200.jpg

War and Peace

¿Por qué esta última versión de Guerra y Paz es tan buena? La BBC tiene sobrada experiencia adaptando clásicos de la literatura mundial, pero no siempre quedan tan bien. En este caso, al excepcional elenco hay que unirle la elección del tono y dirección artística. Lejos del acartonamiento visto en otras ocasiones, esta War and Peace es totalmente natural, fluida. El secreto es sencillo: los actores, británicos en su mayoría, no fingen ser rusos. Todo es inglés en estos palacios de San Petersburgo, en estos campos de batalla napoleónicos. Lo ruso se limita a los nombres de los personajes y a la emocionante banda sonora, un sacrificio que termina compensando.

Filmaffinity: 7.3
IMDb: 8.2

ar-am647_nightm_j_20160405130839

The Night Manager

En The Night Manager se cumplen y desarrollan todos los tópicos de género del infiltrado. Tenemos un malo malísimo, una conspiración que impide saber en quién puede confiar el héroe, y una subtrama sentimental que amenaza con mandar todo al garete. Pero la narración tiene nervio, las interpretaciones son creíbles (destacando el villano Hugh Laurie, que logra repugnarnos) y los giros de guión son contenidos y elegantes al más puro estilo de la televisión británica.

Filmaffinity: 7.0
IMDb: 8.2

stranger-things-on-netflix

Stranger Things

La serie de Netflix ha sido considerada por unanimidad una de las sorpresas del año. ¿Es para tanto? La nostalgia y el homenaje continuo pueden fascinar a muchos y aburrir a unos cuantos, pero lo que de verdad enturbia Stranger Things es la sospecha de que tras ese aparataje ochentero no hay nada más. En cualquier caso, es evidente el cariño y la atención al detalle que han puesto en ella, y se echaba en falta un reparto joven tan realista y encantador. La segunda temporada decidirá si se convierte en algo más que en una curiosidad pasajera.

Filmaffinity: 8.0
IMDb: 9.0