El castigador castigado


The Punisher marca el comienzo de la así llamada Fase 2 de los héroes Marvel en la plataforma Netflix. Tras el fin de fiesta más o menos decepcionante de The Defenders, Netflix necesitaba un buen punto de partida para la nueva hornada de temporadas y aventuras de sus héroes. The Punisher lo consigue, no solo por sus propias virtudes fílmicas, ligeramente por encima de lo visto en Iron Fist y The Defenders, sino por el tipo de protagonista que ofrece.

El mundo vive un aluvión de series y películas de superhéroes. Sobrepasado hace tiempo el umbral del hartazgo, los canales y productoras siguen arrojando nuevos enmascarados como si estuvieran cumpliendo una promesa. En este mundillo de marcianadas y poderes paranormales, Frank Castle, el Castigador,  resulta refrescante precisamente por la diferencia que supone. No es una vuelta de tuerca al modelo clásico, ni tan siquiera una versión “realista”. Frank Castle, sencillamente, no es un superhéroe, y el único rasgo que comparte con ellos es habitar su mismo universo y haber nacido, como todos, entre las páginas de los tebeos.

Lo que sí es Frank Castle es un exmilitar que busca venganza y que resuelve todos su problemas matando. Más cerca del Liam Neeson de Taken que de Spiderman, lo que vemos ante nuestros ojos desarrolla un género totalmente distinto, y se agradece. The Punisher puede ser mejor o peor que otras producciones de la dupla Marvel/Netflix, pero siempre será distinta.

El desarrollo de la serie tampoco es un dechado de originalidad, y los giros de guión no sorprenden demasiado, pero el Castigador está ahí, haciendo lo que nos habían prometido que haría. No hay dudas en sus acciones ni la más ligera contaminación de su contacto con otros personajes más timoratos como Daredevil. Frank Castle mata, y aquí lo hace sin parar, llegando incluso a resultar desagradable. También es apaleado casi de manera constante, y entre balazo y mamporro nos deja ver algo de su rocosa personalidad cuando comparte plano con Micro, el otro protagonista de la temporada. Con él forma un dúo que, contra todo pronóstico, funciona muy bien, desarrollando una química realista y poco forzada, por momentos deliciosa.

Las escenas de acción son buenas, la denuncia de los horrores de la guerra clara y directa, y en general nos gusta ver a este tipo tan terrible haciendo de las suyas. The Punisher desengrasa el universo Marvel en Netflix, supone una mejora con respecto al final de la Fase 1 y deja claro que, hasta que llegue Iron Fist y lo arruine todo, aún quedan muchas horas de superhéroes adultos y oscuros por delante.

Filmaffinity: 7.4

IMDb: 8.9

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